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La buena salud sexual es un ‘factor de protección’ para la relación de pareja

Para nadie es un misterio que el sexo puede ser una forma poderosa de conectar emocionalmente con otra persona. Durante el acto sexual, las parejas comparten momentos de vulnerabilidad y cercanía hasta forjar un vínculo cuyo potencial puede variar según las preferencias y necesidades individuales de cada pareja.


A pesar de que cada experiencia es única e irrepetible, con motivo del día del amor y amistad, la psicóloga especialista en terapia de pareja del Instituto Centta, Silvia Cintrano, explica que una buena salud sexual es “un factor de protección” para la relación, ya que “ayuda a conocerse y conocer al otro, a fomentar la comunicación y la expresión de necesidades, y a conectar”.


A juicio de la sexóloga, los aspectos que convergen en una relación de pareja son cuatro: amistad (incluye la confianza, la diversión, el sentimiento de apoyo); socios (el plan común que se construye consensuadamente, el compromiso); novios (espacios de noviazgo, de disfrute en pareja, de gestos cómplices), y amantes (la expresión de la intimidad y la compenetración, es decir, la pasión).

Lo que sucede con este último aspecto es que para algunas personas el sexo es un elemento crucial en su relación, mientras que para otras puede ser menos prioritario. Si bien lo fundamental es que ambas partes estén satisfechas y cómodas con la frecuencia y la calidad de la actividad sexual en la relación, este puede ser un factor que genere choques y discusiones si no se trata con claridad desde el principio.


“Los problemas de pareja suelen ser comunes: hablamos de dos mundos, dos personalidades que se encuentran y deben hacerse entender, por lo que es habitual que no siempre fluya de la manera deseada. Y esto no significa que haya un problema de amor de fondo, sino que se debe prestar atención a otros factores o parcelas que, aunque parezcan invisibles, son el soporte de la relación de pareja”, argumenta Silvia Cintrano.

Y es que, según la experta, en numerosas ocasiones, la raíz de los problemas de pareja es precisamente la intimidad, y no al revés. “Se suele tener la confianza suficiente como para tener relaciones sexuales, pero pocas veces para hablar de lo que ocurre en dichas relaciones”, resume Cintrano. Además, se espera que surjan de forma espontánea, sin cuidar el aspecto erótico, la seducción, el momento ni las necesidades personales.


“Cuando aparecen problemas en este sentido, se espera pacientemente a que se solucionen de forma mágica sin necesidad de tomar una actitud activa. Como consecuencia, se terminará descuidando la sexualidad en pareja, resultando más difícil acercarse y expresar ese afecto físicamente. Es poco habitual que la frustración resultante se quede ‘quieta’, por lo que estallará en otros aspectos, evidenciándose en problemas de pareja”, alerta.

Ante la duda de si hablar de sexualidad con la pareja “abrirá heridas”, la sexóloga admite que, si no hay costumbre, “puede resultar incómodo al principio” y esto resultaría ahondar en una especie de círculo vicioso del cual será muy complejo salir más adelante. Por lo que vale la pena detenerse a pensar con claridad cuál es la mejor forma de proceder.


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“Si el problema sexual es una dificultad de la relación que tiene cierto recorrido, no va a abrir nuevas heridas, simplemente evidenciará las que ya se vienen sintiendo desde hace tiempo y colocará la relación en un espacio en el que la persona podrá abordarlas e implantar nuevas soluciones”, plantea.


Buscar soluciones juntos: el poder del trabajo en equipo



n los problemas sexuales es habitual que el síntoma aparezca solo en uno de los dos, pero no se debe olvidar que ambos son agentes de cambio. “La relación de pareja la deben construir y cuidar ambos, responsabilizándose conjuntamente y negociando. Si solo rema uno de los integrantes, es frecuente que los avances sean poco significativos y rápidamente se frustre y desmotive”, recuerda Cintrano.

Para la psicóloga, “la comunicación asertiva es el pilar fundamental para una buena comunicación en pareja”. 


Tal y como explica, “simplemente hay que seguir unas pequeñas recomendaciones básicas, como hablar siempre en mensajes de yo (es decir, expresar lo que se siente sin etiquetar o señalar al otro), dejar de lado los juicios y reproches, las críticas no constructivas y mantener una actitud abierta”.

Asimismo, es importante encontrar los momentos más adecuados (generalmente resulta menos agresivo un entorno no erótico, más neutro), el estilo de comunicación (no belicoso, pausado y reflexivo), la escucha activa y abordar un aspecto cada vez, no todos al mismo tiempo y durante la misma conversación.



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